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Una historia de construcción rica y multifacética

Una historia de construcción rica y multifacética

Una historia de construcción rica y multifacética

Una distinción cronológica caracteriza a las iglesias judiciales. Es posible identificar un período románico inicial, que puede situarse entre 1050 y 1150 y caracterizado por la presencia de trabajadores que vienen de Pisa, acompañados por los de Lucca (como en la iglesia de San Giovanni di Viddalba) y por los catalanes y provenzales que llegaron siguiendo a los monjes de la abadía de San Vittore en Marsella (San Saturnino en Cagliari, Sant'Efisio di Nora cerca de Pula).
Durante este período, se construyeron grandes edificios y hubo una tendencia a favorecer el aspecto estructural sobre el decorativo. Los edificios más importantes de la época son San Gavino di Porto Torres, Santa Maria del Regno di Ardara, Santa Maria di Bonarcado y las catedrales de S. Simplicio di Olbia, Santa Giusta y Sant'Antioco di Bisarcio (Ozieri).
A este período de experimentación siguió el del románico maduro, entre 1150 y 1250, en el que se expresó una conexión más profunda con Pisa, garantizada por la circulación de trabajadores entre la isla y el continente, y por la presencia masiva de comerciantes que desempeñaron un papel importante en los campos económico y político.
Partiendo de la iglesia de San Nicola di Ottana, un edificio que media entre los dos momentos, se registra la aplicación de nuevas soluciones, con la creación de edificios grandiosos en los que la tendencia hacia la decoración arquitectónica encuentra cada vez más espacio. Más evidente en las fachadas, el nuevo sistema decorativo implica la creación de falsas logias superpuestas, que encuentran su expresión más completa en San Pietro di Sorres. A partir de 1160, intervino otra innovación, con la difusión de la obra bicromática, que consistía en la alternancia de hileras de piedra oscura (volcánica en diferentes tonos) y piedra clara (calcárea). Los ejemplos más conocidos y significativos de esta técnica son la Santísima Trinidad de Sacchargia, Santa Maria di Tergu y San Pietro del Cruciisso en Bulzi.
Una tercera fase es la del período románico tardío, entre 1250 y 1300, caracterizada por la inserción de elementos decorativos góticos en una estructura aún románica. Esto se justifica por el hecho de que en Cerdeña la llegada del gótico no cambió radicalmente los métodos de construcción, sino que se insertó en el tejido cultural románico de forma continuada con él. En una fase temprana, los cambios afectaron principalmente a los elementos de la superficie, como las formas de los arcos colgantes o las ventanas o las patas, que adquirieron un aspecto más alargado.
La expansión de Santa Maria di Bonarcado es representativa de esta última fase, que también se puede ver en la reconstrucción de la catedral de San Pantaleo di Dolianova, en San Pietro di Zuri (Ghilarza), en cuya fábrica trabajó el maestro Anselmo da Como, y en la iglesia de San Pietro Extra Muros en Bosa, donde se puede identificar la presencia del propio Anselmo y sus trabajadores.

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9/7/2025 - 12:52

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