Con respecto al estudio de los castillos medievales, a pesar de las dificultades objetivas de análisis e interpretación que conllevan las situaciones arruinadas y la complejidad de las estratificaciones históricas, es posible trazar algunas líneas descriptivas de la situación de la isla.
La observación de las paredes de las murallas revela una variedad de piedras talladas y una homogeneidad de técnicas comparables a las utilizadas en los edificios eclesiásticos de la isla. El tipo icnográfico (relativo a la planta) y los detalles relacionados con las necesidades militares no difieren de las plantas italianas, en particular en la Toscana, ni del patrón de mayor difusión en el continente europeo, de la torre del homenaje con una o más torres maestras, encaramada en lo alto de una colina y protegida por un antemural que sigue la tendencia de la altitud.
Desde un punto de vista histórico, es posible distinguir entre fortalezas construidas a principios del período bizantino (siglos VI-VII), castillos con estructura judicial (siglos XI-XII) y otros restaurados o construidos por señores genoveses y pisanos tras la caída de los magistrados de Cagliari y Torres, poco después de mediados del siglo XIII.
Se puede hacer una distinción adicional entre las fortalezas del cinturón costero y otras ubicadas a lo largo de los límites entre Giudicati y, a partir de mediados del siglo XIII, a lo largo de los que se encuentran entre el Giudicato di Arborea y las tierras infestadas por familias de ascendencia ligur o toscana y, desde el XIV, catalana. A estas se suman las obras de fortificación de los principales centros urbanos, con un tipo más articulado debido a la necesidad de intervenir en un contexto ya configurado desde el punto de vista de la construcción.
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