Honoré de Balzac nació en Tours en 1799 en el seno de una familia burguesa bastante adinerada. Estudió en un internado primero en su ciudad natal y luego en París, donde se mudó con su familia.
Se matriculó en la facultad de derecho y encontró trabajo como escriba en una notaría, pero a los veinte años descubrió su vocación artística, a la que dedicó toda su vida. Su actividad literaria al principio carecía de satisfacciones: inquieto e incapaz de mantenerse quieto, tanto mental como físicamente, Balzac es un hombre al que le gusta arriesgarse, experimentar, con un espíritu emprendedor. Creó una editorial, que pronto fue acompañada de una fundición tipográfica y tipográfica: los programas son ambiciosos, pero el intento de establecerse en el mercado fracasa estrepitosamente.
Con algunos problemas presupuestarios, aterrizó en Cerdeña, en Porto Torres, el 12 de abril de 1838, después de haber vendido las joyas de su familia para pagar su viaje. El objetivo es explorar las minas de orfebrería, en la remota tierra de Nurra, al noroeste de Sassari, para buscar tesoros de plomo y especialmente de plata, con la intención de saldar deudas y, si es posible, hacerse rico de una vez por todas, además de escribir una novela ambientada en la isla. Las intenciones fracasan: su socio comercial, un comerciante de Liguria, se burla de él, quien, tras enviárnoslo, lo precede a esos lugares y consigue que le adjudiquen las concesiones antes que él. Vuelve a intentarlo en el sur, se apresura a la zona de Domusnovae, en cinco días recorre más de doscientos kilómetros en una diligencia y muchos otros a caballo, no tiene ni tiempo ni ganas de observar lo que encuentra en la calle, pero la historia es la misma, nada que hacer. Tras casi dos meses de una dieta feroz (también se somete a cuarentena) debe embarcar desde Cagliari sin un céntimo en el bolsillo rumbo a Marsella. Así pues, la Cerdeña que Balzac describe en sus cartas a la condesa Eva Hanska, con la que se casó pocos meses antes de su muerte (en 1850) quizás precisamente por las ambiciones sociales y los habituales problemas de dinero, es poco menos que una guarida de tejedoras y sanguijuelas, una tierra árida y desprovista de felicidad.
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Año : 2009
Año : 2005
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