Los primeros testimonios en Cerdeña de productos «artísticos» se remontan cronológicamente al Neolítico inferior, cuando aparecen los primeros signos de decoración en la isla: son las decoraciones «cardinales», obtenidas con el uso de una concha llamada Cardium. Los encontramos en la superficie de las formas vasculares relacionadas con este período y con la cultura llamada precisamente «Cardiale».
A partir de este momento cronológico, la presencia de la decoración de las superficies de los jarrones de cerámica representará una constante de las diversas «culturas» prehistóricas que se desarrollarán en el suelo sardo, aunque cada cultura se caracterizará por patrones decorativos peculiares, técnicas de decoración y extensión de las superficies decoradas.
Las primeras manifestaciones del «arte figurativo» son los rostros humanos o los protomas de animales hechos en los bucles o en la superficie de las vasijas o incluso en artefactos óseos. Es el caso de una espátula de hueso (Sa Ucca de su Tintirriolu, Mara) decorada, en la parte superior del mango, con un rostro humano.
Las figuras neolíticas y eneolíticas de la «diosa madre» aparecen aún más explícitamente como «artísticas», es decir, pequeñas figuras que representan figuras femeninas representadas, según la fase cronológica y cultural, según diferentes estilos.
Por último, destacamos los monolitos eneolíticos denominados «estatuas-menhires», clasificados como «masculinos» (con daga) o «femeninos» (con pechos).
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