En 1914, apareció el libro «Caccia Grossa» para la editorial Treves. Escenas y figuras del bandolerismo sardo» y ha recibido buenos elogios de la crítica. Tras el seudónimo de Miles se esconde su autor, Giulio Bechi (1870-1914), un teniente de infantería de la pequeña nobleza florentina, con vocación de escritor, que llegó a Cerdeña como parte de esa fuerza expedicionaria que el ministro del Interior Pelloux envió a la isla para tratar de hacer frente de manera radical a la emergencia del bandolerismo, que en aquellos años derramaba sangre y parecía que no podía contenerse.
Comienza este tipo de expedición, de caza mayor, como tuvo que llamarla de manera desgraciada el joven soldado, que participa directamente en el Supramonte y está profundamente impresionado por ello, al tiempo que comparte profundamente la estrategia de terror implementada por el Gobierno, que pone en estado de sitio a toda Barbagia en un intento de crear un vacío en torno a los prófugos. Todo esto ocurrió entre abril y julio de 1899, cuando los soldados estuvieron acuartelados en Nuoro y desde allí, al mando del capitán Patella, se desplegaron en las zonas de Nuoro, Barbagie y hasta el Gocean, acusando a cientos de familias de ayudar. Impresionante es la incursión llevada a cabo la noche del 14 al 15 de mayo, que Bechi llama significativamente «Noche de San Bartolomé» en referencia a la masacre de los hugonotes franceses el 24 de agosto de 1572. Se detuvo a un millar de personas, entre ellas ancianos y mujeres, que fueron llevadas en procesión a las prisiones: «La bomba explotó: la misma noche, a la misma hora, una gran redada de todos los grandes simpatizantes en todos los municipios del distrito. Aquel diabólico capitán, cállate, cállate, ya había ideado un verdadero plan de asedio. La ciudad se dividió en siete distritos, el personal, los policías y los policías, en siete grupos; los depósitos de los presos están listos: montones de esposas, cadenas, cuerdas: todo calculado y preparado para meses... Es medianoche, la policía, los guardias, los soldados lo controlan en todos los sentidos. Hay una emoción en el corazón de todos». El libro es un reportaje preciso, que el uso del diálogo lo hace más directo y eficaz, y tiene el mérito de reflejar bien la situación de una Cerdeña que se enfrentaba al siglo XX con cientos de prófugos dispersos por las montañas, y cuál fue el impacto emocional y psicológico de un soldado, que llegó de Toscana con poco más de treinta años, para hacer la guerra allí.
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