Actualmente hay 44 curanderos que tratan quemaduras, 29 de los cuales son mujeres y 15 hombres. La mayoría informó que habían aprendido esta práctica a través de alguien de su unidad familiar. Cuatro aseguraron haber llegado solos para descubrir la medicina, dos por pasión y tras años de intentarlo, los otros dos acudiendo al personal de quemados y descubriendo por casualidad la hierba adecuada.
De los 15 curanderos mencionados anteriormente, 4 trabajan con la terapia mágica y 11 con la terapia empírica; de los 29 curanderos, 18 practican la terapia mágica y 11 practican la terapia empírica. Entre los curanderos que curan las quemaduras con terapia mágica, 12 se limitan a recitar el brebus marcando al enfermo con la cruz, soplándola o fingiendo que la escupe.
Entre los curanderos que practican la terapia empírica, hay dos que combinan el elemento empírico que explica la eficacia terapéutica con la recitación del brebus y con oraciones que deben permanecer en secreto. En cuanto a las sustancias utilizadas por estos curanderos, ha surgido la siguiente situación: dos curan con un aceite (uno de ellos utiliza un aceite especial obtenido de la yema de los huevos), cinco con una decocción, nueve con una pomada, cuatro con un líquido no oleoso que probablemente consista en el jugo de la hierba medicinal, obtenido con diferentes sistemas de un curandero a otro. Este último curso terapéutico, en algunos casos declarado explícitamente por el curandero, se practica ampliamente en Tula, tanto es así que cada familia prepara ellos mismos el medicamento para las quemaduras.
Gracias a la presencia de sustancias precisas y objetivamente eficaces en el tratamiento de las quemaduras, en el contexto de esta patología, la relación entre la medicina tradicional y la medicina oficial ha manifestado, obviamente a nivel de las situaciones locales, una cierta coherencia, con momentos también de colaboración abierta. Por lo general, los médicos son conscientes de la presencia de estos curanderos y toleran su actividad. Se han registrado numerosos casos en los que los médicos, delante de pacientes con quemaduras graves, los remiten a curanderos tradicionales. También hay algunos curanderos que, en reconocimiento de la eficacia terapéutica de sus medicamentos, han obtenido más de un certificado expedido por el médico local, certificado en el que se le reconoce por resolver casos de quemaduras de difícil tratamiento. Por último, algunos curanderos ya han patentado sus medicamentos y otros están avanzando en la misma dirección.
En lo que respecta a la transmisión de estas habilidades, todos los curanderos que reciben terapia empírica ya han formado adecuadamente a algunos miembros de su familia, mientras que los curanderos con terapia mágica han declarado que aún no la han hecho.
Por último, cabe señalar que casi todos los curanderos de quemaduras con terapia empírica también curan algunas enfermedades de la piel.
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Textos
Autor : Fede, Franco
Año : 1987
Autor : Poli, Erica Francesca
Año : 2020
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