Cuando hablamos de talla en Cerdeña, nos referimos principalmente a la decoración realizada en la caja de madera tradicional, la «cascia» («arca» en el Campidano de Oristano).
De tamaño variable, la portaba como dote la novia, que colocaba el kit en su interior, pero que, si era necesario, lo utilizaba para otros usos: el más común era almacenar el trigo necesario para hornear. De la novia, de su feminidad capaz de dar lugar a otra vida, la caja conservaba plenamente sus características, constituía su objeto simbólico, reafirmando su conexión en cada detalle del ciclo decorativo.
El estuche estaba colocado sobre dos caballetes móviles, de los que solo se veían los pies de la parte delantera. Son muchas las formas que se dan a estos puntos de apoyo: la más común era la pezuña de un jabalí, un animal sagrado para la luna en las mitologías arcaicas. Los caballetes, que lo aislaban del suelo, preservaban su durabilidad. Sin embargo, dan al fondo una sensación de provisionalidad dinámica, una movilidad para un tránsito que no es definitiva.
La madera era principalmente de castaño, tratada con un mordisco compuesto de sangre de cabra o buey, que le daba un color rojo oscuro profundo pero transparente; un tono que, en los modelos de los años treinta, se interpretaba como negro absoluto, obtenido con pintura cubriente. Tras diversas investigaciones, hoy en día se empiezan a considerar arcaicos tratamientos aún menos habituales, que cubren la caja con pigmentos terrosos de color rojo ladrillo u ocre.
Existen dos tipos principales de maletas: el modelo Barbarian, de desarrollo vertical con una parte frontal completamente historizada («muestra»), y el modelo Lussurgese, de diseño horizontal con un panel frontal liso. A esta última se accede por la caja «jesuita» originaria de Oliena (Nuoro).
Las cajas pequeñas o muy pequeñas («cascioneddu») que acompañan a las demás cajas más grandes parecen más antiguas. Juicio motivado por una mayor simplificación de los diseños de talla y por un sentido más estricto del decoro. Junto a la caja, y de uso eclesiástico casi exclusivo, se encuentran los bancos con asiento y respaldo en forma de «elle», donde, en la parte delantera de esta última, aparecen decoraciones talladas cuyos motivos son, en cualquier caso, los mismos que los de las «muestras» de las cajas. Del mismo modo, con las decoraciones concentradas principalmente en los travesaños del respaldo, las sillas se hacían con una forma muy rígida, aunque poco frecuente.
panca con schienale a decori neomanieristici e stemma con leone rampante
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